Alberto García - ADSLZONE

Windows 10 se ha convertido en unos pocos años en el sistema operativo más usado en ordenadores de todo el mundo. Ha mejorado en funcionalidades, rendimiento y estabilidad a sus antecesores, y es donde más programas compatibles hay. Todo ello no habría llegado sin un pequeño detalle: haber acercado la instalación del sistema operativo y haberlo hecho “gratis”.


Windows 10 puede usarse gratis.

Esto es gracias a su modelo freemium. Pero primero que hay que dejar claro es que Windows 10 no es oficialmente “gratis”, sino que la licencia cuesta 109 euros para la versión Home, y 139 euros para la versión Pro.

Además, se venden licencias por apenas 5 o 10 euros, aunque son vendidas en volumen en contra de las condiciones de uso de Microsoft por parte de algunas tiendas online, y pueden dejar de funcionar en cualquier momento. Además, también es posible comprar licencias de Windows 7 y 8.1, y usarlas tal cual en Windows 10.


¿Desde cuándo es Windows gratis?

Microsoft ha sido consciente desde siempre que sus sistemas operativos han sido pirateados por millones de usuarios. Sin embargo, la compañía nunca ha perseguido de manera activa la piratería del sistema operativo, ya que al final el sector de quienes instalan el sistema operativo por su cuenta en un ordenador representa una pequeña parte con respecto del mercado total.

Actualmente, los fabricantes de ordenadores han de comprar a Microsoft las licencias de los sistemas operativos. Entre ellos se encuentran los ordenadores preensamblados, así como también los ordenadores portátiles. Al año se venden cientos de millones de ordenadores para particulares y empresas, y una gran parte de ellos vienen con Windows 10 preinstalado.


¿Cómo gana dinero Microsoft con Windows 10 pirata?

En esos números, a Microsoft no le importa demasiado que unos pocos millones de usuarios que se montan sus ordenadores por piezas pirateen el sistema operativo, ya que la compañía tiene otras muchas vías de monetización. La primera y más clara es el hecho de que pueden vender otros productos a los usuarios que usan Windows, como apps en la Microsoft Store de las que obtiene una comisión del 5%, Office 2019/365, o almacenamiento extra en la nube con OneDrive. Además, también dirigen anuncios personalizados que se muestran en el sistema, y el buscador por defecto del sistema es Bing, cuya cuota de uso aumentan de cara a tener más anunciantes en el buscador.

A eso hay que sumarle la importancia de ser el sistema operativo de referencia en todo el mundo, ya que prácticamente todos los programas importantes del mercado funcionan en Windows. Y por no hablar de los juegos, donde el PC lleva más de una década siendo el mejor sitio para jugar gracias al rendimiento de los juegos y a que cada vez hay menos exclusivos en consolas. La fidelización de los clientes también es importante, ya que, si se acostumbran a usar Windows, tienen más probabilidad de comprar un ordenador que lo lleve preinstalado, como un portátil o una tableta.

Por estos motivos, Microsoft está dispuesta a sacrificar algo de ingresos directos con tal de generarlos de manera indirecta o a través de ser el sistema operativo predominante en el mercado. Es un modelo “freemium” o “free-to-play” similar al que usan juegos como Fortnite, donde tienen otros elementos de monetización como las skins. Otro sistema operativo que usa un modelo similar es Android, que es “gratis”, pero Google obliga a los fabricantes a instalar sus apps. Además, se llevan el 30% de comisión de las ventas de apps en la Play Store.

Así, a Microsoft le ha dado igual que haya quien piratee Windows porque siempre va a haber quien haga trampas. Ocurrió con Windows XP, y ocurrió con Windows 7. De hecho, en este último había un método que permitía activar el sistema operativo de forma oficial a ojos de Microsoft, haciendo ver que la placa base estaba «activada». Gracias a ello, se podía actualizar a Windows 10 sin tener que recurrir a comprar licencias baratas o usar cracks. Microsoft podría haberlo capado varias veces, pero el hecho de que no bloqueasen ese método o impidiesen a los usuarios de Windows 7 actualizar demuestra que les da igual.


¿Qué pasaba si no activabas Windows?

La permisividad de Microsoft ha ido aumentando con el paso de los años. Con XP, podías usar el sistema durante 30 días sin activarlo. Pasados esos 30 días, la única opción de seguir usándolo era introducir la clave de producto. Si no lo hacías, lo único que podías hacer eran copias de seguridad y poco más.

Con Vista, Microsoft introdujo el llamado “Modo de funcionalidad reducida”, el cual se activaba pasados los 30 días sin activación. Este modo impedía jugar a juegos, además de deshabilitar funciones del sistema como ReadyBoost o Bitlocker. Además, pasada una hora de uso del sistema sin activar, te cerraba la sesión.

Con Windows 7 llegó el cambio, y empezó la permisividad. El sistema operativo seguía funcionando después de los 30 días de prueba, pero se mostraba una ventana cada hora que instaba a que lo activases, además de un mensaje en la barra de tareas. También dejaba de recibir actualizaciones de seguridad, junto con ponerte el fondo de pantalla en negro.

Con Windows 8.1 ocurría lo mismo, con un mensaje a pantalla completa para que lo activases, además de tener las opciones de personalización desactivadas. A pesar de ello, el sistema operativo se podía usar perfectamente, lo que nos lleva a Windows 10.

Con Windows 10, lo único que vemos es un mensaje en la parte inferior derecha que nos dice “Activar Windows: ve a Configuración para activar Windows.”. Podemos usar el sistema sin ningún problema, ahora bien hay ciertas cosas que no podremos hacer con Windows 10 sin activar, como modificar ciertos ajustes de personalización, personalizar la barra de tareas, el color del sistema, el fondo de pantalla, las fuentes o los temas. Tampoco podemos sincronizar elementos entre cuentas de Microsoft.